12 ago. 2017

"El Pastor" de Jonathan Cenzual, 2017.


Ficha de Película: http://adf.ly/1mli1D 
Fecha de estreno: 7 de julio de 2017.
(1h 45min) 
Dirigida por Jonathan Cenzual Burley 
Reparto: Miguel Martín, Maribel Iglesias, Mayte Iglesias 
Género: Drama 
País: España 

Sinopsis:
Anselmo es un pastor de mediana edad que vive de forma modesta junto con su perro Pillo y sus ovejas en una casa de un pueblo situado en el interior de España. Una constructora trata de comprar su terreno para construir un centro comercial, pero Anselmo se niega constantemente. Sin embargo, las ansias de dinero de sus vecinos confrontarán con los ideales del pastor y propiciarán un inevitable y violento final.
Jonathan Cenzual Burley (El alma de las moscas) dirige este filme protagonizado por Miguel Martín (Celda 211).





Todo empieza en una casa humilde, que otros llamarían una chabola, una choza. Tiene un tejado a dos aguas y las paredes alternan la piedra y el cemento desnudo. Está ahí, plantada en medio del campo, donde no llegan las carreteras y las ovejas pastan a diario. Parece un lugar donde no ocurre nada, donde la vida pasa sin preocupaciones, donde cada hora vale lo mismo que la anterior. Y así es, al menos hasta que dos hombres trajeados llaman a la puerta de Anselmo, el pastor que vive allí, para hacerle una oferta por su morada. Una oferta que no duda en rechazar. 

La casa del protagonsita de «El pastor», una construcción que el director veía desde la vivienda de sus padres en Monterrubio de Armuña.

Bajo esta premisa, el cineasta español Jonathan Cenzual Burley construye su tercera película, «El pastor», que narra la lucha de un hombre por mantener su estilo de vida en un mundo de codicias, falto de empatía, que no respeta sus decisiones. «Su “no” no vale porque es un paleto, un guarro, un viejo. Esa es la triste realidad de esta situación», explica a ABC el director. «Es como si fuera casi de una casta inferior cuando, en realidad, Anselmo solo tiene un compás moral que no está dispuesto a sacrificar. 

Ellos sí: han renunciado a su moralidad por un bien monetario. Y siendo conscientes de lo que hacen», continúa. «Ellos» son los constructores, pero también los vecinos, agobiados por las deudas, cegados por la perspectiva de conseguir dinero fácil con ese gesto tan sencillo de firmar un contrato. Lejos de ser una crítica hacia el mercado inmobiliario, la cinta se sitúa en un nivel más profundo, más radical, más (por desgracia) humano. «Nunca quise hacer una obra sobre la burbuja inmobiliaria o la especulación de terrenos. Eso lo uso como trasfondo. Me interesaba contar una historia sobre la raíz de esos problemas, que es la avaricia», afirma Burley. 

Anselmo (Miguel Martin), protagonista de la película.

Ambientada en el mundo rural castellano, ese que se está volviendo desierto, ese que olvidamos desde las ciudades, la película es deudora inevitable de Delibes, tanto en el lienzo como en los personajes. Él –apunta el director– es un gran conocedor de ese ambiente, del campo, y ahí siempre se pone del lado de los débiles, de los desprotegidos, que es precisamente el punto de vista de «El pastor». De hecho, ese ritmo lento con el que arranca la película, mostrándonos la vida de Anselmo, responde a ese objetivo: que el público lo entienda, empatice con él, casi que lo defienda.

Así comprendemos a ese pastor «macizo, al que el viento no le mueve», que tiene claro que su vida está bien como está, que no necesita un chalet, ni dinero, que es feliz con sus ovejas, con los libros que toma prestados de la biblioteca, con su lumbre, con su casa, con su soledad. «No sé si somos gregarios o nos hemos vuelto gregarios. De todas formas, la gente que no es solitaria ve la soledad como un defecto, como una situación negativa en la cual estar. “Pobrecito, está solo”, dicen. Pero eso es porque ellos no pueden estar solos. Anselmo está solo, pero no se siente solo. Esa es la diferencia», asevera Burley, que no tarda en matizar. «Todo el mundo tiene prioridades: para unos es tener un piso antes de los 25 años, para mí es viajar. Yo no estoy abogando por que la gente se vuelva al pueblo o para que todos vivamos en una choza en medio de la nada. Simplemente defiendo que nos respetemos los unos a los otros y no nos pisemos por intereses monetarios». 

Más allá del mensaje de la película, Burley tenía claro que quería crear una narración alejada del cine de ensayo, con cierta dosis de acción y un «in crescendo» continuo que guiase al espectador hasta el punto final. «No quería hacer una película contemplativa en la que contar la vida de un pastor. Era muy consciente de la necesidad de ese ritmo. A partir de ese principio más reposado quería que el ritmo subiese, que fuese más rápido, que creara cierta tensión. Quería hacer una historia entretenida. Lo último que quería hacer era aburrir a alguien». El filme muestra esa lucha constante entre Anselmo y sus vecinos, su resistencia, que termina en el mismo lugar donde comienza: en esa casa-isla en medio del campo.


http://www.abc.es/play/cine/noticias/abci-pastor-donde-soledad-choca-dinero-201707090139_noticia.html

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