13 jul. 2016

El conflicto Capital-Vida en el rural.

Artículo de opinión por Iñaki López.



La agroindustria en el rural gallego.
El reciente artículo publicado en campogalego.com “A los jóvenes ganaderos igual nos corresponde dar el paso de industrializar nuestra leche” nos pude servir de ejemplo para ver cuál es el modelo productivo que "triunfa" en el rural gallego.
Entiendo que la idea de "industrializar nuestra leche" es la misma idea que tuvieron nuestros padres en los años 90, cuando se pasó de las explotaciones de 5-10 vacas a las de 50. Ellos también pensaban en cooperativas por aquel entonces. El modelo, que se fomentó desde la UE, se confirma ahora como un modelo fracasado. Las evidencias son: el cierre de cuadras y explotaciones ganaderas, que sigue siendo un goteo continuo en Galicia, "perdió el 65 % de sus granjas lecheras durante la última década", la estafa de las cuotas, de los contratos, de los precios de la leche pactados bajo manga,
las deudas con los bancos por la compra de maquinaria agrícola y por la construcción o acondicionamiento de instalaciones, la dependencia de las multinacionales para semillas, herbicidas y todo tipo de productos.

Mientras unas granjas apuestan por crecer, este último año hemos visto cómo muchas otras caían hasta lo más extremo:
"Denunciado el dueño de una granja en la que se pudrían 39 vacas muertas ".
"El Seprona rescata a 15 vacas desatendidas en varios prados y una cuadra de Boiro"
Los movimientos animalistas con toda la razón han denunciado estas prácticas descontroladas.
La opinión pública rabiaba ante estas noticias, que se replicaron durante unos días en un sinfín de periódicos y telediarios, sin profundizar en el por qué se había llegado a este punto.
Pocos se daban cuenta de la situación de ese ganadero de Chantada, pocos se preguntaban qué sucede cuando no tienes ya dinero para comprar o producir alimento, cuando las cuadras y las vacas ya pertenecen al banco porque no puedes pagar la hipoteca. ¿Qué pasa entonce ? ¿Quién cuida las vacas?
El ganadero fue acusado de maltrato animal y delito ecológico, tiempo después se publicó:
"Como cada vez producía menos leche y se la pagaban peor, fue recortando gastos. Acabado el pienso, llegó un momento en que solo pudo alimentar las vacas con hierba y un pequeño complemento a base de paja, así que los animales dejaron de dar leche. Cuando en marzo una enfermedad diezmó su granja ya había cancelado el seguro que le garantizaba la recogida gratuita de los cuerpos y no disponía de 6.000 euros para pagarla de su bolsillo"

Tratar de crecer dentro de este modelo que ha tocado fondo, o tratar de perpetuarlo no me parece una buena idea.
Vivo rodeado de explotaciones ganaderas. Muchas dejaron de hacer leche y hacen sólo carne (con 8-10 vacas), otras "sobreviven" como pueden con las 50 vacas, y otras pocas se han lanzado en esta línea que propone el artículo, "haciendo una serie de inversiones para que la explotación fuera rentable y no quedara obsoleta". Toda una apuesta en los tiempos que corren.










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Los granjeros como "limpiadores de baño a mayor escala"
El documental "Una granja para el futuro" comienza hablando de una familia rural. Cito textualmente: 
"Papá a menudo describe a los granjeros como limpiadores de baño a mayor escala, y mi familia, como muchas familias rurales quería algo mejor para sus hijos"

El artículo de campogalego.com habla de "construir una fosa de purín más grande, para aumentar la capacidad de almacenamiento" como una solución y un avance.
No creo que sea un modelo a seguir, más bien parece el mismo modelo que sigue impulsando la administración de turno que lleva años diciendo que va a hacerse cargo de este tema pero que no mueve ficha.
Me da la sensación que no hay un control real sobre la cantidad de purines que se generan, ni de cómo se realizan los vertidos (cantidades, cómo, cuándo). Es un problema de relación de tamaños. El minifundio gallego no parece capaz de absorver tantas toneladas de purines. La concentración parcelaria, que fracasó en su intento por parte de la administración, es bastante cuestionable por sí misma en el medio gallego.













Foto Santi. M. Amil 

Nos hemos acostumbrado a ver xurradas (vertidos líquidos de estiércol) de palmo y medio en pequeñas leiras. O construyes una fosa nueva o te mantienes con la de hace unas décadas. Es de suponer que muchas de estas fosas están en dudoso estado.
Tampoco pienso que este tipo de prácticas sean la mejor forma de respetar los bienes comunes que van más allá de lo privado, como son la biodiversidad o la calidad de nuestras aguas, que ya está bastante por encima de la media europea en nitratos, rozando el límite de la potabilidad. Puedes bajar a la desembocadura del río Baxoi en las marisma de la playa grande de Miño y observar los purines secándose en la arena de la ría junto a aguas residuales procedentes de los chaléts cercanos.









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Aunque parezca increíble en el Plan de Gestión de Residuos Agrarios de Galicia no existe una regulación que controle las distancias a las que se vierten los purines de las casas, de los pozos o de las aguas para consumo humano. Una práctica consentida por la administración es limpiar las cisternas del xurro en los ríos, eso sí, con un filtro que no deje pasar lo solido. No os cuento más.









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Ya en el año 2001 la Consellería de Medio Ambiente alertaba sobre estas prácticas. Han pasado 15 años y me parece que nada ha mejorado, ni las regulaciones, ni la conciencia que los ganaderos tienen sobre este problema. Algunas de las consideraciones sobre las cual alertaban, eran:

- Tendencia a la concentración de las explotaciones, lo cual aumenta los riesgos de contaminación en estas áreas. A su vez, la generación de purín aumentó como consecuencia del incremento de la capacidad productiva de las vacas.

- Las fosas para el almacenamiento del purín están infradimensionadas en la mayoría de las explotaciones, presentando en muchos casos problemas de permeabilidad. A su vez la falta de cubiertas provoca la consiguiente entrada de aguas pluviales, siendo receptoras también de aguas residuales de lecherías, etc. El escaso tamaño de las fosas, junto con las elevadas diluciones del purín, hacen necesario el vaciado en épocas innecesarias o incluso desfavorables para los ciclos vegetativos, mientras que en las épocas donde se necesita un aporte mayor muchas veces no hay suficiente purín disponible, por lo que se acude a los fertilizantes minerales.

- El infradimensionamiento de las fosas de purín es más evidente cuanto más antigua es la fecha de su construcción. 


- Prácticamente todas las aguas generadas en la explotación van a parar a la fosa de purín.


- La mecanización agraria, el uso de productos químicos (herbicidas, plaguicidas y pesticidas, fertilizantes químicos, productos veterinarios y otros), plásticos de ensilado y de invernadero y residuos de envases, alguno de ellos con carácter peligroso, llevan consigo la generación de residuos no valorizables directamente en la propia explotación.


- Se observa una tendencia en las nuevas explotaciones a disminuir el pastoreo, construyendo grandes establos en los que el vacuno permanece prácticamente todo el día.


- No existe constancia, por parte de los agricultores y ganaderos, de la peligrosidad potencial de otro tipo de residuos generados en la explotación y de su necesidad de una gestión correcta, como en el caso de los residuos no orgánicos generados como consecuencia de la actividad productiva de la explotación. Así, todo aquello que suponga un esfuerzo adicional es visto generalmente como una molestia innecesaria.


- El problema de olores y posible dispersión de patógenos supone un problema real en Galicia, por la proximidad de campos de cultivo y praderas a las viviendas de los núcleos rurales, problema acentuado por la alta dispersión de las explotaciones y pequeños núcleos de población.



















En el artículo de campogalego.com, se habla del uso de terrenos para la producción de maíz. "10 hectáreas, las ubicadas en los mejores suelos, las dedican a maíz, la ración media diaria es de 15 kilos de silo de maíz".
¿Cuánto RoundUp se utiliza en estas hectáreas? ¿Con qué consecuencias sobre la biodiversidad y nuestra salud? ¿Nos importa la biodiversidad o sólo la economía? ¿Qué dependencia tenemos de las multinacionales que venden los productos? ¿Qué maquinaria necesitamos? ¿Cúanto nos hipotecamos para comprar esta maquinaria y mantener las instalaciones? ¿Es compatible este modelo de producción con otros modelos de producción ecológica de nuestros vecinos? o ¿les estamos jodiendo lo suyo de carambola?

Por extensión podríamos preguntarnos:
¿Es el rural el retrete de las ciudades?
¿Es el rural algo más que un lugar destinado a producir bienes para el consumo mayoritario de las ciudades? ¿Es algo más que un lugar donde limpiar la mierda de los litros de leche y de carne que se consumen en las ciudades?
¿Quién se queda en el rural con este panorama?
Tenemos despoblación, un paisaje sometido a los intereses privados de la agroindustria, contaminación de varios tipos, no hay trabajo, no hay casi sector servicios, ni actividades socio-culturales. Tampoco hay mucha oferta para el ocio más allá del mainstream.

El pasado 29 de Junio de 2016 el arquitecto Rem Koolhaas en #CambioDeClima afirmaba:
"El actual desafío de la arquitectura está en entender el mundo rural".
"Las ciudades solamente representan el 2% de la superficie del planeta. Tenemos que mirar más allá, nos hemos centrado demasiado en el desarrollo del entorno urbano, olvidando un poco el campo".

¿un poco? :)
"Afrontar los retos que plantea el mundo rural para la arquitectura, pero también para la era digital, va a traernos consecuencias, algunas tremendas”.

En la política, el "voto rural" vuelve a estar en el tablero.
Durante las pasadas elecciones del #26J se comentó que el voto rural es conservador y bipartidista. Pocos artículos he encontrado que analicen los resultados de las elecciones desde esta perspectiva, nada en serio.

















Imágenes de Rajoy en la campaña del #26J

Rural y viejo: así es el voto que ha dado la victoria al Brexit. "En las zonas más rurales del país, el Brexit ha arrasado".

Sí. Escuchamos que el voto rural es un voto envejecido, condicionado por la opinión de los medios de comunicación y por la estrategia del miedo, pero nadie habla de cómo fomentar y contagiar el código de los movimientos municipalistas por el rural. No basta con ir a dar un mitin en la plaza del pueblo capital de una comarca. Desde el movimiento #15m fuimos capaces de salir de las plazas centrales a los barrios. Quizás se nos olvidó salir de las ciudades al rural.

Aunque ya hubo una avanzadilla que sí lo hizo:
Entre los meses de junio y julio del 2011 participé junto con otros tantos activistas en la gran marcha popular indignada de Barcelona- Madrid. Recorrimos esos 600 km para comprobar cuál era el estado de ese mundo rural tan desconocido y enigmático. Nosotros apenas teníamos un conocimiento más teórico que práctico porque la mayoría residíamos en ciudades(…) Especialmente los agricultores, ganaderos, los pequeños productores se sentían muy indignados por el mal trato que les dispensan. Empezando por los impuestos que tenían que pagar,  el coste de los insumos, insecticidas plaguicidas,  las semillas, los abonos o el pienso del ganado que no les compensaba ni  para cubrir los gastos. La única manera de subsistir dignamente es gracias a las subvenciones o ayudas que se reciben por parte del Ministerio de Agricultura, los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas o la Unión Europea. Un campo sin subvenciones significaría la ruina total.

En Galicia el BNG, que ya contaba con una masa crítica en el rural, está cayendo en picado. Se comenta que cuentan con "menos votos que afiliados". No voy a entrar a analizar qué ha pasado en ese partido, sólo a compartir mi tristeza de que esta red que ya estaba articulada, por motivos x, ha dejado de funcionar.

El Cooperativismo es otra de las claves del artículo de campogalego.com.
Apoyo el cooperativismo. Cooperar ante la urgencia es vital. Pero no con la finalidad de crecer en un modelo desenfrenado que lleva a la ruina. El cooperativismo no debería ser sólo cooperar para ahorrar costes, debería ser una cooperación también más allá del plano económico, que repercuta en el bienestar de la comunidad y en la calidad de la vida y el medio.

Tenemos ante nosotras otro ejemplo del conflicto Capital-Vida, y, ¿Qué anteponemos o cómo buscamos una balanza entre lo económico y la salud física y emocional?


El inevitable cambio de modelo
Inevitablemente miramos hacia un cambio de modelo productivo y sociocultural en el rural, acorde con el nuevo paradigma y la era digital.
Considero que no tiene ningún sentido tratar de crecer más en un modelo productivo que es un fracaso social y económico constatado, y que está siendo ahogado por las políticas europeas.
Entiendo que no es un problema de las personas que se dedican a la ganadería, y que aunque quieran cambiar el chip están atrapadas, endeudadas y no se les ofrecen alternativas desde las instituciones. Creo que estas personas hacen lo que pueden, apostando contracorriente, y muchas veces son engañadas. Veo similitudes con otros sectores como la minería, que fue desmantelada en su momento.
En el plano de la agroindustria, cambiar el modelo quizás pase por decrecer en algún sentido, y ofrecer otro tipo de productos con otro valor añadido, como la calidad, la diferencia, la singularidad, algo que en Galicia sabemos hacer muy bien.
Hay decenas de iniciativas inspiradoras funcionando, como Granxas da LousadaCortes de Muar, Millo e LandrasGranxa Maruxa.
Tenemos que escapar de la idea de que "el campo es un negocio al que hay que sacarle el mayor rendimiento económico" y pensar tanto en la vida de las personas que habitan el rural como en la biodivesidad. Quizás ese cambio en la balanza ayude a activar una economía acorde a una vida digna.
En lo sociocultural y lo político quizás pasa por el empoderamiento de las comunidades, por la participación, por desarrollar actividades y dinámicas de cultura libre en el rural, por una política municipalista, porque sean las propias personas habitantes, ganaderas, agricultoras, silvicultoras, pero también diseñadoras, freelancers, peluqueras, pasteleras, carpinteras, quienes decidamos nuestro futuro y nuestra relación con el medio, sin quedarnos esperando a que sean las políticas de la UE o ciertas empresas las que decidan sobre nuestras condiciones de vida.

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