22 abr. 2014

Acogiendo un enjambre de abejas

Esta semana hemos visitado las colmenas. Este invierno les habíamos tratado la barroa con Timol, esperando que sobreviviesen. También hemos estado ayudando a los apicultores de Ourovello, nuestros maestros.

 
Las abejas estaban bastante mansas, así que pudimos aprender a diferenciar las celdas operculadas de los zánganos (las más abultadas a la derecha de la foto) , de las obreras (las que están cerradas, poco abultadas), y las celdas de futuras madres o "realeras".
También pudimos fotografiar las celdas con los huevos de la abeja madre entre el nectar, como se puede ver en la siguiente foto.


Es la época en que las abejas madres de más edad abandonan su colmena, llevándose consigo un gran número de obreras y dejando a la madre más joven a cargo de lo que queda del enjambre original. José de Ourovello nos dio una cámara de cría con cuadros viejos manchados de cera, para que la colocásemos en nuestra zona. A los 2 días escuchamos un ruido bastante fuerte, una nube de abejas venían desde la zona del apiario hacia la nueva caja.


 
En el pase de fotos se ve el proceso que realizamos para acogerlas en una nueva colmena.
Sustituimos la caja en la que se habían posado por una nueva, con cuadros limpios, enfrentando las piqueras con una tela blanca de piquera a piquera para facilitarles el paso a las abejas. Sacamos los dos cuadros centrales, donde intuimos que estaba la madre, y los sacudimos en el centro de la nueva cámara de cría. Poco a poco fuimos dejando los demás cuadros apoyados en la piquera, dirigiendo el paso del enjambre, que acabó por instalarse en su nueva casa limpita.
En el vídeo, José está enseñándonos cómo las abejas obreras emiten las feromonas de alarma para llamar a sus compañeras, levantando el abdomen y batiendo las alas.

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