25 mar. 2014

Alex Francés

 Ojos vueltos (de la serie Lucha)
Fotografía color, 90 x 90 cm. 2001.
Alex Francés es un artista que trabaja desde hace dos décadas en la consecución de una obra que habla sobre el sentido y la función de la imagen en relación con el cuerpo mediante diferentes técnicas de representación, desde el dibujo, la escultura o la fotografía hasta el vídeo o la instalación. - See more at: http://www.lavirreina.bcn.cat/es/exposiciones/8-cos-enganxat#sthash.5EZ7MkqU.dpuf
Alex Francés es un artista que trabaja desde hace dos décadas en la consecución de una obra que habla sobre el sentido y la función de la imagen en relación con el cuerpo mediante diferentes técnicas de representación, desde el dibujo, la escultura o la fotografía hasta el vídeo o la instalación. - See more at: http://www.lavirreina.bcn.cat/es/exposiciones/8-cos-enganxat#sthash.5EZ7MkqU.dpuf
La iluminación de X
Fotografía, 40 x 50 cm. 2001.
Marsupio (de la serie Barros
Fotografía color, 100 x 80 cm. 2001.
 Materia penetrable 
Fotografía color, 176 x85 cm. 2001.
 Funda de cuero 
Fotografía color, 165 x 92 cm. 2001.
 Cuerpo penetrable 
Fotografía color, 165 x 92 cm. 2001.
 Firme reja viril (de la serie Tejas
Fotografía color, 120 x120 cm. 2001.
 Capa entintada
Fortaleza
Alex Francés (Valencia, 1962) 
El cuerpo es el punto de partida para la reflexión sobre la identidad masculina y la propia historia personal así como su dimensión social y política, en la obra de Alex Francés, que utiliza principalmente la fotografía y el vídeo como medios de expresión. Una obra en la que es imprescindible la experiencia y la implicación del espectador en su contemplación ya que no sólo documenta las acciones que presenta sino que cuenta las vivencias contenidas en ellas.
El cuerpo en su doble vertiente de envoltura externa y sustancia interna se convierte en el elemento fundamental que se expone, mostrándose sobre todo en su carnalidad, en una materia viva que se manipula (Discontinuidad,1994, Perdiendo aceite,1996), se cubre (Fortaleza y Temible requerimiento, 2001) o se ata (Beso a beso y Las presas, 1993) para por medio de ello dejar entrever la emoción interior.
En sus acciones, los materiales y objetos que utiliza el artista a través de un proceso escultórico y pictórico en y sobre los cuerpos, a la vez de poseer un valor plástico y táctil de gran potencia, sugieren relaciones y funciones íntimas. Barro modelado, trozos de carne, ramas y hojas secas, y otro tipo de objetos como cuerdas, máscaras y capuchas, generan significados que podrían tanto aludir a prácticas sadomasoquistas homosexuales, con cierto carácter fetichista, como a expresar desamparo, e incluso, a conmover al espectador por su fragilidad y vulnerabilidad. Son ejemplo de ello Escucha la voz de Buda (1993),...y a su frío respondo como un niño asustado, y me meo, me meo (1996), Cristo corrupto (1997), Flor, semilla y fruto (2001), que llegan a ser emblemas de la vulnerabilidad de la carne y recuerdan que estamos sometidos a un proceso ineludible de degeneración; toda la obra de Francés además se mueve en la ambigüedad y la contradicción constantes, así, sus piezas provocan atracción y aversión, rechazo y deseo. 

 Nueva vida 
Fotografía color, 1998.

 Esto es lo que yo escuché (de la serie Bosque)
Fotografía color, 20 x 150 cm. 2005.
 Hermanos
Fotografía color, 36 x 200 cm. 1996.

Al principio fue el cuerpo, y el cuerpo sigue ocupando el espacio privilegiado de su representación. En la obra de determinados artistas, como es sin duda el caso de Alex Francés, el cuerpo es a la fotografía lo que el espejo a la realidad: la necesidad de verse reflejado y reconocerse en ese reflejo. Es evidente que éste no sólo atiende a las clásicas premisas míticas del Narciso viéndose por primera vez y, así pues, intentando descifrarse en un reconocimiento todavía precario y sin embargo ya sublimado. Este reflejo es espejo pero es también, como una mimesis del medio fotográfico, ventana hacia el exterior; espacio de confluencia entre dos direcciones opuestas en sus sentidos circulatorios y en sus complejas intencionesEn la mayoría de las ocasiones, y atendiendo a la trayectoria del artista desde mediados de la década de los noventa, el cuerpo se ha representado vendado, atado, maniatado, retorcido sobre sí mismo, huidizo ante la mirada del espectador, que lo asume en ocasiones como una prolongación reconocible del suyo propio, y en otras como un descubrimiento ajeno. La mirada negada, no dada, del modelo o los modelos, transmite una sensación de pudor que, sin ser seguramente premeditada, enlaza con cierta trayectoria de lo proscrito, lo desconocido, la alteridad entendida no tanto como lo inexistente o como el reverso de una misma moneda, cuanto sí de aquello existiendo y habitando en el afuera. Asimismo, aunque sólo en apariencia, representa una actitud sumisa o, más acertadamente, pasiva, donde se sitúan en primer término particularidades de relaciones personales y prácticas sexuales que van dirigidas a cuestionar los comportamientos oficialistas dictados desde patrones heterosexuales, con frecuencia tendentes a la homofobia, y de paso redefinir conceptos claves, como el de la virilidad en las prácticas homosexuales.
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In the beginning it was the body; and the body still occupies a privileged spot in his representations. In the work of most artists, particularly in the case of Álex Francés, the body is to photography as mirror is to reality: the necessity of seeing ones self reflected and recognisable in this image. It is apparent that this not only attests to the classical premises the myth of Narcissus seeing himself for the first time, and therefore, tried to decipher himself using a still precarious admission and however was sublimed. This reflection is the mirror but at the same time is a mimesis of photographic medium; a window towards the exterior, a space that serves as a meeting point of opposing direction in a circular way and its complex intentionsIn most cases, and taking into account the artists progress from the mid-nineties, the body has been represented bandaged, tied, with the hands tied, twisted in itself, elusive to the view of the spectators, which in some occasions assumes as a recognised prolongation of himself and in other occasions a strange discovery. The hopeless look of the model or models, transmit a sensation of decency without being sure if it unintentional, transports one into the prohibited, the unknown.  This known alteration, not in the sense of its inexistence just like the other side of the same coin, once turned exists, but still an outsider. As itself, even though only in appearance, it represents a submissive attitude or to be more certain, passivity, where the most important is the particularity of personal relationships and sexual practices which aimed at questioning official dictates from a heterosexual pattern which frequently tends to be homophobic and at the same time redefines basic concepts like virility in homosexual practices. 

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