25 feb. 2014

Nicolás Muller "Obras Maestras" Exposición en la sala Canal de Isabel II de Madrid.


 La madrileña Sala Canal de Isabel II expuso hasta el pasado domingo 23 de febrero de 2014 la colección “Nicolás Muller. Obras Maestras” con motivo de los cien años del nacimiento del fotógrafo húngaro. Comisariada por Chema Conesa, la muestra recogió la particular línea del tiempo de un fotógrafo judío perseguido por el totalitarismo nazi que acabó siendo testigo –y ciudadano- de la España de posguerra. En noviembre de este año, viajará al Jeu de Paume/Hors les Murs de la ciudad francesa de Tours.
Debe ser especialmente complicado realizar una selección de obras maestras cuando su autor es un grande como Nicolás Muller. Sin embargo, ese subtítulo, obras maestras, acompaña al nombre del húngaro-español en una exposición antológica y conmemorativa –nació en 1913- imprescindible.
Organizada por el gobierno de la Comunidad de Madrid y bajo la experta tutela de Chema Conesa, la muestra reúne en las paredes del antiguo depósito de agua reconvertido en templo del arte que es la sala de exposiciones Canal de Isabel II 125 imágenes seleccionadas entre toda la extensa obra del fotógrafo, huido de Hungría en 1938 debido a la persecución nazi.
Tomadas durante su periplo vital por Hungría, Francia, Portugal, Marruecos y España, donde cimentó finalmente sus raíces, las fotografías que componen esta colección forman parte de la historia española y europea, y se complementan con una pequeña selección de material personal y equipo de trabajo del genial fotógrafo, hasta ahora custodiado por su hija, la también fotógrafa Ana Muller.
“Nicolás Muller. Obras Maestras” es una exposición sobre la vida diaria de aquel pasado en el que entendían el concepto de dureza de otra forma, vidas donde la mezcla de la sangre con el sudor era algo tan cotidiano como despertarse por la mañana.

Fallecido en la localidad asturiana de Andrín en el 2000, la de Muller es una fotografía directa, influenciada por las corrientes fotográficas de la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial.
Amigo de la cámara desde los 11 años, tras su huída de Hungría y su paso por París (donde comienza a publicar en revistas gracias a la mediación de sus compatriotas Robert Capa, André Kertész y Brassaï) llega, también huyendo, a Portugal. Su mirada se dirige hacia los más desfavorecidos y las clases bajas. Una vez más la persecución política le asedia, y tras pasar por la cárcel de Lisboa escapa a Tánger, ciudad que le fascina y que le marcará tanto personal como profesionalmente.

Tras recalar en España en 1947, Muller se instala en Madrid, donde colabora con la “Revista de Occidente” y abre un estudio de fotografía por el que pasaría lo más granado de la vida cultural española, desde Gregorio Marañón hasta Ortega y Gasset (quien dijo de él que había logrado domesticar a la luz).
Texto de Eduardo Parra para "quesabesde.com"
 http://www.quesabesde.com/noticias/nicolas-muller-obras-maestras-exposicion-madrid_11187
 La maleta utilizada durante los años 40, el equipo fotográfico e incluso el pasaporte de Muller ("sin nacionalidad") están presentes en esta muestra antológica
campesinos de Hungría, sus primeros trabajos
Trabajadores en el puerto de Marsella, Francia en 1938.
el puerto de Oporto

Nicolás Müller es un fotógrafo que sorprende, de esos que como Catalá Roca o Cartier Bresson dan lecciones de cómo hacer fotografía en cada negativo. Estos dos genios que nombro son palabras mayores, pero es que el fotógrafo que inspira este post, también. Y lo es en el momento que con una sola fotografía nos da la clave de sus intenciones como autor.
Semana Santa (Cuenca), 1950 © Nicolás Muller
En esta fotografía, con ese sentido piramidal que nos recuerda a las composiciones pictóricas del Romanticismo y cuya fórmula repite en otras instantáneas tomadas en otros lugares, viene a recoger sus intenciones como autor en cuanto a composición, él elige ese encuadre, y en cuanto a lo que representa, el conjunto de la sociedad perfectamente diseccionado gracias a la muestra de las distintas clases sociales. El socialismo fotográfico enmarcado.
Basado en la premisa del “fotógrafo ausente”, quien está destinado a enmarcar la realidad que le rodea sin que se note su presencia, su manera de mostrarnos el mundo sí está presente en sus imágenes. Hay una frase estupenda que puede leerse en el recorrido de la exposición y que me conectó con Catalá Roca donde deja muy claro ésto que estamos comentando.
El artista que tiene en su mano una cámara fotográfica tiene un instrumento único para poder expresar con ella su pensamiento, sus ideas. Creo que esto significa una cierta obligación. Todo artista la tiene.
http://www.xatakafoto.com/fotografos/nicolas-muller-y-su-maleta-de-recuerdos-fotograficos-en-la-sala-canal-isabel-ii

Patio interior de Santo Domingo en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), años 50.
En la fotografía vemos a Meneses fabricando un ataúd, con ellos solían jugar los niños del colegio.
Interior de la iglesia de San Andrés en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), años 50.


http://www.revistadearte.com/2013/11/03/obras-maestras-de-nicolas-muller-en-la-sala-canal-de-madrid/
 ‘Casa de campo (Madrid)’ (Nicolás Muller, 1950)
Hombres de la Mancha

 http://www.xatakafoto.com/fotografos/nicolas-muller-y-su-maleta-de-recuerdos-fotograficos-en-la-sala-canal-isabel-ii
La obra de Nicolás Müller se ve influenciada por su obsesión por acoger todo tipo de ideologías e influencias. Este pragmatismo se ve en su trabajo cuando se fija en las personas más débiles, muy presentes en su obra, y que está marcada por la tradición de la fotografía social tanto de Inglaterra como de Francia.
Müller utilizaba cámaras de formato grande, sin flash y revelaba con un formato cuadrado, que favorecía composiciones piramidales muy presentes en fotografías en las que se acerca al pueblo de manera directa. En ellas se aprecia el formalismo a la hora de tratar la composición. El fotógrafo no debía intervenir en la obra. Desde el punto de vista teórico, y al igual que otros fotógrafos de su generación, está muy influido por las teorías del constructivismo y de las nuevas formas visuales que se originan en la escuela alemana de la Bauhaus.
Esta exposición viajará el próximo año al Jeu de Paume. Hors les Murs de la ciudad francesa de Tours, donde se podrá visitar desde el mes de noviembre de 2014 hasta mayo de 2015.
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La obra de Nicolás Müller se ve influenciada por su obsesión por acoger todo tipo de ideologías e influencias. Este pragmatismo se ve en su trabajo cuando se fija en las personas más débiles, muy presentes en su obra, y que está marcada por la tradición de la fotografía social tanto de Inglaterra como de Francia.
Müller utilizaba cámaras de formato grande, sin flash y revelaba con un formato cuadrado, que favorecía composiciones piramidales muy presentes en fotografías en las que se acerca al pueblo de manera directa. En ellas se aprecia el formalismo a la hora de tratar la composición. El fotógrafo no debía intervenir en la obra. Desde el punto de vista teórico, y al igual que otros fotógrafos de su generación, está muy influido por las teorías del constructivismo y de las nuevas formas visuales que se originan en la escuela alemana de la Bauhaus.
Esta exposición viajará el próximo año al Jeu de Paume. Hors les Murs de la ciudad francesa de Tours, donde se podrá visitar desde el mes de noviembre de 2014 hasta mayo de 2015.
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 Procesión de Semana Santa en Hellín, Albacete, 1952.

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