9 nov. 2013

Cristina García Rodero

















Cristina García Rodero, Puertollano (Ciudad Real) 1949

¿Qué te llevó a la fotografía a pesar de haber estudiado pintura? 


Durante la época en que fui estudiante era un instrumento más, fue al salir de la facultad. Tuve dos becas, una en Florencia que tuvo muchas consecuencias, porque iba a aprender y no aprendía, y eso me produjo una gran desazón. Era muy joven e inexperta, creía que iba a ir a una buena escuela y la desesperación de ver que no aprendía nada me impulsó a salir a la calle a fotografiar, me hizo meterme en las huelgas, que en Italia eran casi todos los días y aunque ellos decían que eran peligrosas, para mí eran suaves comparadas con las de Madrid. Me hizo también tener mucha añoranza de España y pensar “con todo lo que yo podría hacer en España”, entonces pedí una beca a la Fundación Juan March y me la concedieron. Esa beca fue la que cambió mi vida, porque la pedí para un trabajo general, pero cuando conocí lo que eran nuestras fiestas populares, decidí que era lo que quería hacer. La riqueza y contenido de imágenes que te da la fiesta fue lo que me desvió, no la fotografía, sino el tema que encontré, que me interesaba, que no estaba hecho y me sentía en la obligación de hacer, de no permitir que solo se conocieran cuatro fiestas importantes con las que el gobierno quería dar una imagen turística del país y, sin embargo, estas fiestas llenas de contenido, tan diferentes unas de otras y con todo el significado que tienen, estaban ocultas. A pesar de lo joven que era, desde el primer momento decidí que quería hacer un libro y una exposición, y tarde 15 años en hacerlo porque cada vez iba encontrando cosas más interesantes y me parecía que quedaban otras por descubrir. En ese sentido fue un placer. Ahora te metes en Google y te sale todo, horarios, hoteles que tienes cerca… pero cuando yo empecé, no; la falta de información y las carreteras fueron lo peor. 


¿Siguen vigentes esas imágenes? ¿Cómo percibes que ha cambiado España? 


Creo que ha cambiado mucho. Cuando comencé ya sabía, porque era muy obvio, que aquello iba a cambiar y que muchas iban a morir. Lo que creo es que se han transformado. Algo que era muy depreciado, como era la cultura popular, se asociaba a la ignorancia, cuando para mí es la sabiduría del pueblo. Desde que se crearon las Comunidades se dieron cuenta que eran sus raíces. Ahora se protegen, se valoran, hay información; recuerdo que antes en algunos casos era la primera vez que iba un fotógrafo, ahora están los vídeos, los teléfonos, las televisiones autonómicas, locales…

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