2 oct. 2013

"El Rayo" de Fran Araujo y Ernesto de Nova, 2013.

Reseñas en medios sobre "El Rayo", una opera prima muy Rural Contemporánea que os recomendamos ver:

Según confesó Araújo, ambos realizadores se sienten «muy contentos» porque se trata de una película «muy especial», ya que se basa en una historia real y todos los personajes que aparecen en la misma también lo son. Conocieron al protagonista, «un superviviente que lucha por conseguir un futuro mejor», cuando compró el tractor de la historia a la tía abuela de Ernesto de Novoa en 2011 y ahí comenzó el proceso de rodaje.

Éste fue su «viaje iniciático», el primero, porque después ha llevado del mismo modo por carecer de medios económicos otros dos tractores, que aunque en España ya no tienen un gran valor, por ser de los años 70, en Marruecos si son apreciados, al disponer de muchas piezas de recambios. De este modo, Hassan inició un negocio con el que hoy en día subsiste.

Durante el trayecto, se narran todas las vivencias que experimentó, los problemas a los que se enfrentó y la gente a la que conoció, entre ellas, personas anónimas de pueblos pequeños, parejas de Guardias Civiles, porque con un tractor no se puede viajar por las carreteras del país, o los funcionarios que revisan los papeles antes de salir hacia Marruecos.
http://www.abc.es/local-castilla-leon/20130725/abci-alumnos-upsa-festival-sebastian-201307250841.html
De Nova conoció a Hasan Benoudra vendimiando en el campo de su abuelo y fue entonces cuando supo que se había comprado un tractor, de segunda mano, marca Fergusson, muy valorado en Marruecos, para llevárselo a su país y allí utilizarlo para trabajar aquellas tierras. Enseguida, los realizadores vieron que ahí podía haber una buena historia y, sin tener las cosas muy claras, viajaron a hablar con Benoudra y proponerle ese mismo viaje y con ese tractor pero esta vez bajo el foco de unas cámaras. Antes de empezar a rodar, los dos realizadores, cautivados por la personalidad y el carácter de Benoudra, hicieron primero ese mismo viaje en coche, por carreteras secundarias y caminos de arena, para trabajar bien el guión desde la personalidad del protagonista, alejados de la fantasía. “Todo está hecho desde lo real”, asegura Araujo. Tenían claro desde un principio los realizadores que como todo viaje, el guion estuviera abierto al azar y a las situaciones que se fueran encontrando por el camino. “Algunas de las mejores cosas que suceden en la película fueron las que nos sucedieron de una manera totalmente azarosa y hay otras que íbamos buscando y las tuvimos que desestimar”, aclara Araujo.

El rayo es una mezcla de documental y ficción, centrado en la mágica atracción que desprende Hassan Benoudra. “Nunca entramos en la reflexión o debate sobre documental o ficción. Formalmente, nuestra intención era la de hacer un largometraje de ficción, pero siempre sujetos a la realidad”. Problemas mecánicos, falta de gasolina, encuentros con las autoridades que una y otra vez le recuerdan que con ese tractor no se puede circular por las carreteras, noches a la intemperie, pero también momentos de relax con trabajadores que se va encontrando, risas. Pese a que el objetivo de El rayo no era tanto contar una situación de crisis, lo que está claro es que sus directores se toparon con un reflejo de la vida real, como es que Hassan vuelve a su país porque en España ya no hay trabajo. Todo esto forma parte de la realidad del momento, a la que Araujo y De Nova estaban abiertos desde el principio al azar. “Lo que menos te esperas luego es lo más te gusta”.
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/09/26/actualidad/1380181100_615608.html 

Si se pudo domar el asfalto con un cortacésped, ¿por qué no podría hacerse lo propio con, por ejemplo, un tractor? Aceptamos el desafío. Fran Araujo y Ernesto de Nova ponen a prueba su suerte y reconstruyen el periplo de este héroe verdadero, que, para rizar más el rizo, se interpreta a sí mismo. De nuevo, la barrera entre ficción y... lo contrario (?) estalla. La metralla llega -o esto pretende- hasta Algeciras. El resultado es, a simple vista, una magnética road movie dedicada a seres marginales que se conocen, se ayudan y se enriquecen mutuamente en un país que, mientras se invierte el signo de su balanza migratoria, cada vez se ve más reflejado en las naciones que, hasta no hace tanto tiempo, le desbordaban a base de carnaza humana. Uf. 

La conclusión es ciertamente demoledora, y siempre está ahí, hiriendo, desde que el «rocinantesco» tractor arranca por primera vez, hasta que llega (quién sabe...) a su destino. No obstante, Araujo y de Nova consiguen lo imposible: que la alegoría no enturbie la pureza de la narración. Hay muchas lecturas implícitas, sí, pero nunca se apelotonan. Prevalece, por encima de todo, un maravilloso sentido de la naturalidad que, al mismo tiempo, atestigua que estamos ante un glorioso caso de cine de guerrilla. Al igual que Hassan, y haciendo gala de un exquisito ADN de documentalista (en el que rige, como no podía ser de otra forma, la paciencia y la técnica), los dos directores de «El rayo» han luchado, sudado, trampeado y, sí, engañado, para conseguir cada escena; cada giro de guión, más o menos improvisado (como en la vida real). Detrás de cada fotograma se esconde una lucha titánica contra los elementos... y afortunadamente, a veces esta normalmente desagradecida profesión es justa: el film es apasionante tanto en la pantalla como -faltaría más- en su confección. ¿Una de las mejores cintas españolas de la temporada? Sin rodeos: sí. Tan pequeña como encantadora, divertida, entrañable, hermosa, auténtica y, por favor (¡por favor!) reivindicable.  
http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130926/424544/es/Heroes-verdaderos 
"Gran parte del drama de lo que está sucediendo en Melilla es que a los emigrantes no se les ve como personas, por eso queríamos ponerle cara a una de las historias humanas tras la inmigración". Así explica Fran Araújo (Vigo, 1980) el proyecto que, hace cuatro años, le llevó a embarcarse en el rodaje de El Rayo, una película que cuenta la historia real -con personajes reales- de un inmigrante marroquí que, a causa de la crisis, regresa a su país a lomos de su única posesión: un tractor.  
El protagonista de la historia, Hassan Benoudra, llegó a España en patera como inmigrante irregular. Tras 13 años en este país, compra un viejo tractor y decide volverse para trabajar en Marruecos. Quien le vendió el vehículo fue una tía de Ernesto de Nova (Albacete, 1980), coodirector de la cinta junto con Araújo. Ambos conocieron a Benoudra y lo convencieron para acompañarlo y filmar su travesía.
El resultado es una mezcla entre película independiente y experimento. Es una historia real y todos los personajes que aparecen son de verdad -incluídos los agentes de la Guardia Civil- pero hay un guion detrás. El viaje es tan rocambolesco que se prestaba a grabarlo como si fuese una ficción. En cualquier caso, "no es una película social sobre un inmigrante, es una película sobre una persona luchadora", comenta el gallego. Los directores hicieron un gran esfuerzo por conocer la historia y la cultura del protagonista, y le dieron total libertad para que contase el mundo desde su punto de vista. 
"La base principal es la aventura del viaje, Hassan es un superviviente y hace lo que sea para volver a su casa. Llega a España jugándose la vida en una patera y vuelve de una manera quijotesca", añade Araújo. A pesar de contar con un guion inicial, durante el trayecto se fueron incorporando personajes a medida que aparecían en la realidad. "El viaje y el guion cambiaban todos los días", señala. 
Hay, además, otro elemento diferenciador en la cinta. "Como la mayoría de las películas ocurren en ciudades, nosotros queríamos hacer una película de las carreteras secundarias y del mundo rural. En los pueblos, los inmigrantes están muchos más integrados que en las grandes urbes. Hassan, por ejemplo, conocía a todo el mundo en su pueblo, Cózar (Ciudad Real). No dejaba de saludar en ningún momento. Nos sorprendió mucho la buena relación de la gente del pueblo de toda la vida con los inmigrantes", continúa el director. El trasfondo de la historia muestra cómo afecta la crisis a los extranjeros que llegaron a nuestro país en busca de una vida mejor. "Si los españoles están mal, lo inmigrantes están mucho peor", dice el gallego.
El rodaje se prolongó durante un mes, pero el proceso total ha durado cuatro años. "Está rodada de forma artesanal, con muy pocos medios", admite Araújo. El film se estrenó en la última edición del Festival de San Sebastián y desde entonces ha acudido a otras citas como la de Dubai. Este viernes llega a la Cineteca del Matadero de Madrid, donde podrá verse durante un mes. "Hemos hecho una apuesta por una distribución a pequeña escala en la que movemos la cinta ciudad por ciudad, como una obra de teatro. Estamos intentando ir nosotros a presentar la película para hacer que la gente se interese", explica el codirector. En esta semana, su película cruza el charco y se exhibe también en Guadalajara (México).
http://blogs.elpais.com/miradas-arabes/2014/03/el-rayo-marruecos-pelicula-inmigrantes.html
En 1999, la historia del septuagenario Alvin Straight, que viajó 390 kilómetros al mando de su segadora para visitar a su convaleciente hermano octogenario en Blue River (Wisconsin), inspiró dos películas tan distintas como la discretísima Abilene de Joe Camp III, protagonizada por Ernest Borgnine, y la extraordinaria Una historia verdadera, de David Lynch, con la celebrada despedida de las pantallas del veterano Richard Fansworth. Es inevitable recordar la peripecia de Alvin Straight al encontrarse con Hassan, el marroquí que protagoniza El rayo, ópera prima de Ernesto de Nova y Fran Araujo que parte del complejo y delicado trabajo de construir una ficción con los materiales que aporta la realidad sin filtros. 
El rayo propone un singular contrapunto a la manera en que los temas de la crisis económica, la muerte de la cultura del trabajo y la inmigración aparecen cotidianamente en los periódicos. Hassan Benoudra, el actor natural que protagoniza la película, es un trabajador rural que, tras trece años en tierra española, decide volver a Marruecos ante la progresiva falta de trabajo en su país de adopción: invertirá sus ahorros en un destartalado tractor –El Rayo del título- con el que conducirá, a través de carreteras secundarias e intentando evitar las miradas de la Guardia Civil, hasta Algeciras para emprender el último tramo de su viaje con destino a Beni Mellal.
Los cineastas no tuvieron que buscar en la prensa para localizar la historia verdadera de Hassan: de alguna manera, fue la propia historia la que llamó a su puerta, cuando Hassan compró el tractor a la tía de Ernesto de Nova. A partir de ese encuentro, Araujo y De Nova pactaron con Hassan registrar el viaje en una película, permeable al azar y a los encuentros fortuitos, pero tan construida en su puesta en escena como una pieza de ficción. El resultado es, al mismo tiempo, western y su relevo evolutivo –la road movie-, documento y simulacro: una ópera prima libre y ajena a todo exhibicionismo, que convoca una firme ilusión de verdad a través de la impureza y el cruce entre lo vivido y lo representado. Que el actor protagonista –que se interpreta a sí mismo- no tuviera claro dónde estaba la línea que separaba a lo real de lo ficticio aporta un inapreciable valor añadido a la meditada puesta en escena de los directores.
"Una historia verdadera" por Jordi Costa en El País
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/03/20/actualidad/1395342032_412864.html

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