23 ago. 2013

"El filandón" de José María Martín Sarmiento, 1985.

"el filandón" de José María Martín Sarmiento, 1985.

Sinopsis: Cuenta la leyenda que el rey Bernudo de Leon mandó al joven Pelayo a distraer durante unos días al moro Almanzor para así poder escapar. El inteligente Pelayo lo entretuvo durante cinco días, pero cuando Almanzor se enteró de la treta, lo mató. Desde ese momento se convirtió en mártir y santo. Una vez al año cinco personas de tierras leonesas deben reunirse en una ermita a honrarle por lo que hizo, recitando cada una de ellas una historia; de esta manera San Pelayo les avisará de posibles desastres naturales. (Filmaffinity

Vi por recomendación de un usuario de los clásicos de FA una película realmente curiosa e iconoclasta. Caben más adjetivos. Porque El filandón es una película que aúna de manera muy original cine y literatura. Bien, ha habido miles y miles y más miles de adaptaciones literarias en el cine, pero en esta ocasión es especial porque hay una integración total de libro-autor e historia. Hasta el punto de que los propios autores de los cuentos y relatos en los que se basa El filandón participan de manera activa en la actuación de la película. Escritores como Luis Mateo Díez o Julio Llamazares, entre otros, tan ligados a la tierra en la que se desarrollan esas tramas (León y la zona del Bierzo) se atreven a poner voz y cualidades interpretativas incluso.

El filandón trata de cinco historias que se desarrollan en un ambiente rústico, rural, surreal, misterioso y alejado del mundo de Dios. A mitad de camino entre la realidad y la ficción, se sirve con leyendas y tradiciones orales y escritas, recogidas por la pluma de los escritores adaptados. Me ha recordado El filandón a una especie de corriente que tuvo lugar a mitad de los años 80 y posteriores de películas, ya fueran para cine o televisión, en las que se daban la mano una serie de características y elementos comunes, en al forma y en el contenido. Todas surgían de esas adaptaciones literarias. Cito, de esta forma, a Alfredo Castellón y su Las gallinas de Cervantes; a Basilio Martín Patino y su La seducción del caos; y, evidentemente a este Martín Sarmiento y El filandón. Diez años antes inauguraba esta tendencia El pícaro, si se me apura.

Unas veces coinciden con El filandón por temática (surrealismo, humor socarrón del Bierzo, ruralismo, erotismo velado, terruño) y otras por su evidente conexión con la literatura, clásica o contemporánea. En unos casos mandan la primera y en otros manda la segunda. O ambas a la vez. Pero, precisamente por estos dos elementos indisolubles a veces, son diferentes a adaptaciones típicas de aquellos años, véase Fortunata y Jacinta, los gozos y las sombras o Cañas y barro. Aquí hay naturalismo también, pero igual hay socarronería, realismo ficción e incluso docu-drama . Cabe citar, de la misma manera, aquel coetáneo y precursor del reality de actualidad, Vivir cada día. Sí, se trataba de una época de intensísima creatividad.

A su carácter tan apegado a la tierra y la realidad le ayuda la actuación de los propios habitantes de aquellos valles y la de los propios escritores. El conjunto hace que El filandón sea una película por descubrir, enmarcada en una época acorde con propuestas innovadoras en el panorama audiovisual español. (Cassavetes, FilmAffinity

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