1 jun. 2013

"El lenguaje" exposición de Juan del Junco en la Galería Magda Bellotti (Madrid)

El paisaje es una droga, dice Juan del Junco (Jerez de la Frontera, 1972), y el pastor es la figura que en más alto grado sufre esta adicción. De ahí la fotografía de una plantación de opio que se incluye en esta sorprendente exposición con la que el artista tuerce la mirada que los viajeros románticos proyectaron sobre Andalucía hacia una realidad rural y prosaica... atravesada por códigos culturales y vehículo de una tragicomedia sobre el arte. Uno de esos códigos es el idioma, con múltiples dialectos, que los cabreros usan para manejar sus rebaños; el vídeo que se proyecta en la planta inferior de la galería nos hace una demostración de sus variantes a través de “retratos parlantes” individuales que se intercalan con el trote de las cabras por los campos.

El proyecto, en conjunto, podría describirse como una “deconstrucción” irónica del pastoreo caprino. Del Junco aísla sus componentes: cada una de las cabras, el pastor, sus herramientas (las tres piedas arrojadizas, en vuelo), el perro, el paisaje y la voz. Es un procedimiento que deriva de anteriores trabajos en los que, a emulación de las presentaciones científicas, componía polípticos de pájaros muertos (El sueño del ornitólogo) o piedras como las que vemos aquí (Paisajes): como lo ha definido él, sus “obsesiones clasificatorias”. Con estas treinta y una cabras que retrata, retoma su reflexión sobre las relaciones entre lo genérico y lo individual. Aparecen, mirando a cámara -situación que, como pueden imaginar en estos seres de proverbial locura, se prolonga durante décimas de segundo-, con variaciones en la morfología y hasta en la “expresión”, pero su mirada está vacía, hasta el punto de que podríamos imaginar, ayudados por el telón monocromo con el que el artista ha disimulado las sesiones fotográficas en el corral, que no son animales vivos sino especímenes disecados que forman tal vez parte de un diorama etnográfico. Es más o menos fácil que un perro “pose” para la cámara, pero una cabra...

Fantástica crítica de Elena Vozmediano para El Cultural, para leer más:
  
Las 32 cabras de Juan del Junco.
"El rebaño #09", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm
 

"El rebaño #04", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm

"El rebaño #23", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm
 

"El rebaño #14", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm
 
"El rebaño #15", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm
 
"El rebaño #16", 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA)
70 x 50 cm
 


Vista de la sala con el montaje. Fotografía: Juan del Junco.


Autorretrato a veces, 2013
Impresión de pigmentos s/ papel Hahnemühle Baryta FB (Edición 1/5 + 2 PA), 120 x 145 cm.


El lenguaje, 2010 / 2013
Vídeo HD volcado a DVD (Edición 1/5 + 2 PA). 09:30 min. 

“Era obvio que al final aparecería el paisaje. Lo preveía. La deriva clásica del que juega con la ciencia y la recorre. En este caso el paisaje se afrontó de la forma menos cierta: una de sus partes, la menos visible, como siempre la metáfora estaba servida

En un principio existían agricultores y pastores. El agricultor trabajaba duramente, de sol a sol. Sedentario, estaba inexorablemente unido al territorio circundante a su tierra; El pastor también trabajaba duro, también de sol a sol, pero en su recorrido nómada podía permitirse el lujo de recrearse en el placer de la visión y el descubrimiento. El apego al espacio era una necesidad más cercana a su ganado que a sí mismo, por ello recorría el mundo sin lugar propio.

El cabrero y su rebaño se comunican constantemente, su lenguaje, críptico es apto únicamente para los iniciados. Ininteligible para el resto, al no iniciado sólo le puede producir asombro y excitación. La cabra, al igual que unconnoisseur, no sólo lo entiende, sino que lo acata y lo hace suyo como parte de su existencia.

El lenguaje reflexiona sobre el propio Arte. Como se entiende éste y como se establecen las relaciones entre sus agentes. Un artista, como un pastor, acarrea su trabajo, pero también tiene, como un pastor, momentos de plácida soledad sentado en una piedra observando lo que le rodea.”

Juan del Junco, 2013.


“Acostumbrados a que Juan del Junco (Jerez de la Frontera, 1972) se acerque a figuras científicas como las del naturalista (El naturalista y lo habitado, 2008), el ornitólogo (El sueño del ornitólogo y Epílogo ornitológico sobre qué era antes: el artista o el ornitólogo, 2008-09 y 2010 respectivamente) o el geólogo (Paisajes, 2011-12), de las cuales se apropiaba replicando sus procedimientos y métodos de trabajo para, con posterioridad, subvertir cientifismo, objetividad, universalidad, dato y frialdad optando por lo fabulador, lo evocador, lo subjetivo, lo individual y la memoria, ahora aparece en su imaginario la figura del cabrero. A pesar de las aparentes diferencias con aquellas, el pastor de cabras posee para Del Junco aspectos que lo hacen converger con los anteriores (contacto con la Naturaleza, derivas en ella, lo paisajístico, la soledad o las singularidades y similitudes de los metalenguajes) y, ante todo, que lo aproximan a él y a su trabajo como artista. (…)

El lenguaje es su serie más autorreferencial, en la que trabaja conscientemente sobre sí mismo, sobre la creación artística y sobre la certeza de que posee un lenguaje propio aunque, quizás como contrapartida a esaseguridad, intuye que no es accesible a todos, sólo a una comunidad o un grupo de iniciados que comparten el código: he ahí una de las preocupaciones del artista - ¿de todo artista? - : la capacidad para comunicar, la duda acerca de si se consigue la comunicación y - si me permiten - la comunión. Cabrero y cabras comparten ese código de sonidos, voces y gestos que, para la mayoría, resulta ajeno e indescifrable, haciéndola sentir al margen de esa comunidad que aquí se metaforiza en el rebaño, en los espectadores/usuarios que atienden al artista personificado en el cabritero. (…)

Del Junco desarrolla una reflexión meta-artística a través de sus vivencias, puesto que el cabrero comparte el espacio rural al que en los últimos trabajos se ha acercado sistemáticamente el artista, se interrelaciona con el paisaje en una deriva parecida a la suya y desarrolla cierta actitud contemplativa en soledad: Del Junco comparte, de este modo, algunos aspectos de un mismomodus vivendi. (…)

Aunque el discurso de Del Junco es prismático, privilegia en esta ocasión la interpelación acerca de su lenguaje y su universo - si lo prefieren su imaginario -, de sobre la certeza de la búsqueda de un lenguaje y la consecución del mismo y, con la incertidumbre quizás de todo proceso creativo, si ese código es universal o incluso si su mundo e intereses son inefables.”

Juan Francisco Rueda, 2013.


http://www.magdabellotti.com/exposiciones 

http://www.juandeljunco.com/
Del 30 de mayo al 28 de julio de 2013. 

Galería Magda Bellotti. Calle del Fúcar, 22, 28014, Madrid.
Exposición en el marco del Festival Off de
PhotoEspaña 2013.

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