20 mar. 2013

Jesús Carrasco 'Intemperie'

Hay un niño agazapado en un hoyo, esperando a que pase la batida que le busca. Tiene buenos motivos para salir huyendo, dejar atrás a su familia y enfrentarse al sol abrasador del inmenso secarral. Hay un hombre, un viejo cabrero, que le ayudará, y otro, el alguacil, que le persigue sin tregua. Con estos pocos elementos se construye "Intemperie" (Seix Barral), el sonado y soberbio debut de Jesús Carrasco: Un western mínimo y cautivador. 

JESÚS CARRASCO

Más allá de los olivos


Philipp Engel / Foto del autor: Elena Blanco

Un western con múltiples ecos de Cormac McCarthy (¡Incluso aparece un cabrero en "Suttree"!)... Resulta bastante insólito para el debut de un autor español.
Me encanta McCarthy, aunque esto es más ibérico y no sé hasta qué punto se trata de una influencia consciente. Ni siquiera sabía que hubiera un cabrero en "Suttree". Es una novela tan tupida... En cuanto al western, de estar presente, como esquema narrativo, también sería de manera inconsciente. No me parece, de todas formas, una etiqueta desacertada para que un lector no avisado pueda tener pistas sobre lo que va a encontrar y, también, sobre lo que no va a encontrar en el libro. El aire que se respira en el western, seco y polvoriento, es, a fin de cuentas, el mismo que respiran los personajes de la novela.

Recurriendo al tópico, podríamos decir que el paisaje, desértico y calcinado por el sol, es un personaje más.
La historia está condicionada por el paisaje. Es lo que me interesaba narrar: la historia de estos personajes, entre ellos y con su destino. Que el paisaje sea tan seco somete los personajes a una tensión externa, y digamos que afila las relaciones. La relación entre el niño y el cabrero se convierte así en una relación de pura supervivencia. Y no digamos con el alguacil. En otro contexto la historia tendría otra forma, y me interesaba que tuviera esta forma y ver hasta dónde llega el ser humano, o estos seres humanos en particular.

Es un entorno completamente rural, que contrasta con el de la novela contemporánea, tan urbanita.
Durante años he leído mucho a los americanos y todo sucede entre cuatro paredes, en Nueva York. Quería huir de la narrativa urbana por propio hartazgo. Además así encuentro naturalmente mi espacio. Yo soy de pueblo. He nacido en un pueblo, casi todas mis vivencias son rurales. Ahora vivo en Sevilla ciudad, pero paso mucho tiempo fuera, incluso tengo una huerta. Esa relación directa con la huerta y el bancal me parece muy nutritiva. "Intemperie" es un cazo, o una olla, que me permite un guiso diferente al que hubiera dado un recipiente urbano...

Un guiso en el que las palabras actúan como un condimento muy especial.
Me fascina el arte con el que despliegas un léxico muy rural que, sin embargo, nunca resulta difícil de comprender. Me gusta pensar en la novela como en una reserva de palabras. Son palabras que remiten a un mundo que ha desaparecido, y que tenía sus propios nombres. No hay otra forma de decir albardón, ni albarda, ni cabezada... La idea era remitir a un tiempo antiguo, con empleos que ya están periclitados. Y por supuesto dotar al relato de precisión, algo que me gusta mucho del lenguaje. Por otro lado, también quería que la novela pudiera ser leída por cualquiera.

Un mundo antiguo, y también relativamente atemporal.
Sí, es una propuesta estética. Me parecía que, para que la historia emergiera –entendida esta como la relación entre los personajes y de los personajes con el medio, con el paisaje que los rodea– necesitaba un entorno brumoso, y además pienso que esta falta de referentes añade ambiente, inquieta y te mantiene un poco tenso, incómodo.

La atemporalidad también refuerza el poderoso tono alegórico, poético del relato.
Sí, para lo mí lo poético es la forma más sublime de lo literario. Es emplear los mínimos recursos para producir el mayor impacto. Mi concepto de lo poético tiene que ver con lo que nos rodea y no se toca, con lo que se susurra y no se nombra. La poesía no puede ser descriptiva, o al menos la que me gusta es alegórica, y permite que sea completada en el tránsito entre quien lo escribe y quien lo lee. Si yo como narrador no completo la historia, permito que el que la lee no sólo la complete, se involucre, participe, sino que pueda conseguir una lectura personal del relato universal que yo le propongo.

La novela tiene, de hecho, su punto de actualidad, ya que esa "Intemperie" puede tener algo que ver con el miedo que nos atenaza, a perder nuestro frágil equilibrio e incluso a caer en la indigencia.
La novela es anterior a la crisis, que conste, y no creo que tenga mucho que ver. La "Intemperie" de la que habla el título, que es física, también es moral. Una intemperie que podemos experimentar en cualquier momento, y que se ha vivido en todas las épocas de la Historia. Ese extraño equilibrio, grosso modo, entre el bien y el mal. O más bien entre lo moral y lo amoral. Entre el doloroso juicio moral y el sencillo dejarse llevar, o por la época, o por el tiempo, o por la costumbre.

"Intemperie" sería un cuento moral.
No creo que fuera mi intención, hay muchas cosas que he descubierto después, al releerla, y creo que fundamentalmente habla de la dignidad, que para mí es una forma de resistencia. Si sometemos a alguien a un bombardeo de amoralidad, y lo que queda ahí es una persona derecha, ahí tenemos la dignidad. Alguien que ha soportado esa lluvia. Lo fácil es guarecerse. Aguantar de pie es lo complicado.

Siento curiosidad por saber cómo se fraguó la novela, y cuanto tiempo te llevó escribirla.
Pues la empecé hace como ocho años. Escribí unas 20 páginas, y paré porque no podía seguir con ella. No avanzaba. Entre medias, escribí otra novela, que me llevó unos dos años y medio, más o menos. Pero no me gustó, la aparqué y retomé "Intemperie", y trabajé en ella otro año y medio. Desde el principio al final habrán pasado cinco años, pero lo que es el tiempo de escritura real habrán sido dos años y medio en total.

¿Cuál fue el punto de partida?
El punto de partida es el niño que escapa de casa por un problema familiar. Esos primeros 20 folios que quedaron en el olvido narran la salida del niño de su casa, un poco el pueblo y su camino hasta el lugar donde ahora precisamente empieza la novela. Siete u ocho de esos folios terminaron intercalados en diferentes partes del texto, más adelante. Ahí paré, tuve que escribir la otra novela de por medio para darme cuenta de por qué paraba. Y al retomarla me encontré al cabrero.

El personaje del cabrero no dejaba de recordarme a El Cabrero, ese cantaor sevillano que una vez me impresionó tanto en directo. Por otro lado, la lírica del texto me recuerda a la gravedad del cante jondo.
Es una buena apreciación. Hay en el cante jondo una especie de pesadumbre milenaria que también está en la novela. El cante expresa con rotundidad la fatalidad de la vida, lo inevitable de la muerte, el arte, la fe, el dolor, el desgarro. Todo en un quejido y sin azúcar añadido. En la Red se puede encontrar un interesante documental francés de finales de los ochenta sobre la figura de El Cabrero. Su visionado se complementa bien con la lectura de "Intemperie", aunque yo me inspiré más en otros cabreros que conocí en lugares remotos de la Sierra Norte de Sevilla.

El cabrero y el alguacil, al que prefiero dejar entre tinieblas, son importantes, pero el héroe sigue siendo el niño y me pregunto si al escribir sobre un niño y su lucha por la supervivencia quisiste entroncar deliberadamente con una tradición que va del Lazarillo a Stevenson o Dickens. "Intemperie" casi podría ser una novela 'juvenil' si no tuviera un trasfondo tan oscuro.
Nunca había pensado en la posibilidad de que "Intemperie" estuviera emparentada, por ejemplo, con "La Isla del Tesoro". Un niño en el centro de un círculo de adultos que tiran de él hacia coordenadas morales contrapuestas. Y ahora que lo nombras, también encuentro similitudes entre "Intemperie""El lazarillo de Tormes" "Oliver Twist"... Por otra parte, no hay apuestas, ni por un modo tradicional de narrar, ni por ningún otro modelo. Escribo de la manera más natural que puedo, lo que en mi caso implica la presencia de lo rural y de las relaciones humanas básicas, como las que se puedan establecer entre un padre y un hijo o, en este caso, entre un aprendiz y un maestro.

Por último, si "Intemperie" tuviera que ser llevada a la pantalla, ¿quién sería tu director ideal?
A ese imaginario director sólo le pediría una cosa: que fuera capaz de interpretar los silencios del texto. Es una novela que contiene acción, y eso puede ser tentador, supongo, en el mundo del cine. Sin embargo, es en los silencios donde se esconden las preguntas esenciales de "Intemperie". 

Entrevista extraída de la revista Go Mag

Artículo y reseña de "Intemperie" en El País:
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/31/actualidad/1359662720_748000.html
Próximamente la novela llevada al cine:

"Y con respecto a la dificultad de llevar al cine "Intemperie", asegura el autor que está ilusionado y expectante. "Me apetece mucho ver cómo se va a transformar ese silencio e introspección en imágenes; ver cómo se solucionan los pocos elementos que hay en el texto", concluye.

En "Intemperie", el protagonista es un niño que no tiene nombre, como ningún personaje, el cual ha huido de su casa hacia el norte, sin conocerse bien el porqué, aunque el lector intuye que el motivo ha sido no aguantar más situaciones duras y violentas. El chico en esta huida se encontrará con un cabrero, su perro y su rebaño de ovejas, con quienes emprende un eterno deambular.

"Lo que quise sacar de forma clara fue la relación del hombre con la tierra, con la dignidad, con la justicia, con la toma de partido ante un hecho violento; con todo aquello que nos pasa en la vida diaria, sin importar el sitio o la fecha en la que se haya producido", explicó el autor a Efe cuando se editó la novela."
http://www.hoycinema.com/actualidad/noticias/intemperie-libro-del-ano-espana-20131224-787174.html 


A continuación unas fotografías del nuevo disco de Àlex Torío que perfectamente podría ser un lugar donde se grabasen algunas partes de la historia narrada en "Intemperie".

Portada y fotografías del disco "Ghosts of Comala" de Àlex Torío 
Que un catalán decida cantar en inglés para homenajear a una de las grandes novelas escritas en castellano puede resultar de entrada un poco chocante. Sin embargo, el álbum conceptual que Álex Torío dedica a Pedro Páramo, de Juan Rulfo, consigue conmover desde la primera trompeta que abre el disco. Con su voz áspera y sus palabras arrastradas, deudoras de ese Tom Waits al que admira tanto, Torío logra recrear de forma personal la atmósfera fantasmal de Comala, aquel pueblo maldito de la literatura mexicana donde los murmullos de los muertos atormentan a los vivos.  Texto: Elena S. Nagore  Álex Torío. Ghosts of Comala · (Columna Música, 2012). 

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