14 oct. 2011

Knockemstiff, de Donald Ray Pollock

Portada del libro editado por Libros del Silencio.
Imágenes del paraje donde se desarrollan las historias.
Knockemstiff es el primer libro de Donald Ray Pollock, autor norteamericano que trabajó en fábricas y en plantas cárnicas antes de entregarse a la escritura. Su debut contiene 18 cuentos que conforman un retrato magistral de los perdedores de Knockemstiff, Ohio, el pueblo en el que se crió. Pollock es un escritor excepcional que, para empezar, demuestra su maestría en los comienzos de cada relato (rasgo que comparte con Raymond Carver, quien en unas pocas líneas situaba al lector dándole los datos precisos de sus personajes).
En Knockemstiff encontramos a un puñado de personajes "hundidos en la miseria", como apunta el relato anterior: chavales adictos a las anfetaminas, culturistas que consumen esteroides, tías envejecidas que buscan su última oportunidad de ligue, padres violentos, maridos que le dan demasiado a la botella, ladrones de poca monta, enfermos y locas, paletos perturbados y maníacos y familiares incestuosos y, en general, gente que se alimenta mal, con salchichas, Fritos y whisky y muchas píldoras, como señala Kiko Amat en su iluminador prólogo. Algunos de estos personajes vuelven a salir como protagonistas o secundarios en otros relatos, de manera que todo quede entrelazado, igual que cuando vemos un par de episodios de Los Simpson. Quien piense que esta clase de perdedores y miserables no existe es que no ha caminado por zonas rurales ni ha recorrido los barrios bajos de algunas ciudades ni se ha dado una vuelta por El Rastro de Madrid.
Otra de las cualidades de Pollock, además de saber contar una historia de seres atrapados donde nacieron y crecieron y donde probablemente morirán, es su método para pintar a los personajes: con sólo tres o cuatro pinceladas, sin insistir mucho, construye tipos inolvidables, como éste de "Empiezo desde cero": Tengo cincuenta y seis años, soy un gordo asqueroso y estoy embarrancado en el sur de Ohio igual que la sonrisa en el culo de un payaso. Mi mujer se estremece cada vez que le menciono el acto sexual. Mi hijo se come la porquería que se acumula en los antepechos de las ventanas.
Dice Kiko Amat en el prólogo que "una vez aquí, nadie consigue salir". Y es cierto porque no sólo se está refiriendo a los personajes, sino a los lectores: como sucede con el Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson, uno queda atrapado dentro, en compañía de seres desgraciados por los que uno sólo puede sentir una mezcla de asco y compasión. Donald Ray Pollock es ya uno de mis escritores contemporáneos favoritos, capaz de hacernos habitar una zona rural de hombres abonados a las anfetas, el fast food y la perdición.
Nota: aquí puedes leer el primer relato completo; y aquí el prólogo.
[Traducción impecable de Javier Calvo]
Texto extraido de: http://es.globedia.com/knockemstiff-donald-ray-pollock

No hay comentarios:

Publicar un comentario